jueves, 20 de marzo de 2014
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sábado, 6 de abril de 2013
Elfos
Es hora de partir de Montevideo, esta ciudad al norte del mundo, rodeada de bosques. En mi cabeza el mapa de donde estoy y a donde voy está muy claro. Tomo mi escaso equipaje y me voy rumbo al este, atravieso valles y praderas para llegar a una ciudad de elfos. Hay fuentes por todos lados, abundantes fuentes, el sonido de los chorros de agua se escucha constantemente. Es una ciudad por demás hospitalaria, paso días y días ahí antes de seguir la marcha. Mi próxima parada está al sureste, la ciudad portuaria más grande de la zona (una ciudad de humanos esta vez), la que comunica esa región con la otra que está mas allá del mar que divide el norte del sur. Al llegar veo un inmenso barco, se trata de una ciudad flotante de elfos del bosque, que abandonaron su lugar de origen generaciones atrás y ahora viven en el medio del mar, parando en algún puerto cada tanto; toda su historia me la explican mientras abordo su ciudad en calidad de invitado.
Al tiempo de comenzar el viaje, y ya en mar abierto, la maquinaria de la ciudad flotante deja de funcionar y la nave pasa a ser una ciudad a la deriva. La comunidad (que ahora me incluye) tiene que replantearse la forma de vivir, hay pocas esperanzas de abandonar el mar. Pasan algunos años, tengo un hijo semielfo con una de las elfas del barco, no se muy bien que edad tiene ahora, pero seguro que no llegó a la adolescencia aún (mi hijo, no la elfa... pedófilo no soy). Con delirios de grandeza uno de los elfos mas influyentes intenta hacerse con el poder absoluto de la comunidad, pero sus intenciones son inmediatamente rechazadas por todos y se lo exilia a la otra punta del barco, donde nadie nunca va. Cada tanto reaparece con amenazas; pasan meses, años quizás, y esa situación se mantiene incambiada, hubo que acostumbrarse a convivir con "el loquito de la otra punta". Pero llegó el día, el más trágico de todos, las amenazas se cumplen, aprovecha la noche para asesinar a todos los elfos del barco (incluyendo a mi esposa), y secuestra a mi hijo. Solo quedamos yo y él; yo entre los cadáveres él en su rinconcito de la ciudad flotante, escondido, esperando. Enceguecido voy en su búsqueda y comenzamos una pelea feroz, aprovecho un desliz para tirarlo al mar, pero me agarra y caemos los dos. Su agilidad en el agua es asombrosa, y cual villano de película, me explica que los elfos se adaptan mas fácil que los humanos a su entorno, unas pocas generaciones en el agua fueron suficientes para que las hojas de sus manos y pies adoptaran también la función de aletas para nadar. Le digo que el no es el único elfo que queda vivo, que no se considere en ventaja, y en ese momento, cual héroe de película, mi hijo me salva del inminente ataque y logra llevarme hasta una cámara de aire abajo del barco. Identifico claramente la sala de máquinas, y de alguna forma la hago explotar. El barco comienza a hundirse, la ciudad entera se pierde bajo el mar. Logro escapar y llegar a dos botes salvavidas atados entre si. Mi enemigo no lo logra y, pese a su habilidad en el agua, el cansancio hace que no resista mucho mas. En un gesto de bondad absurdo (del cual, incluso despierto, aún me arrepiento) desato los botes e impulso el que no estoy usando hacia él para que pueda subirse. La corriente nos lleva al puerto de humanos del que partimos hace muchos años ya. Una vez atendidos y recuperados, gracias a los lugareños, le sugiero que se vaya a la ciudad élfica de las fuentes, que ahí nadie recordará lo que pasó y podrá redimirse.
Pasaron muchos años, no volví a ver a mi hijo, sigo viviendo en la ciudad-puerto. Anuncian que desde la norteña ciudad de las fuentes viene el gran escritor a firmar libros, el único que sobrevivió al naufragio de la ciudad flotante de los elfos, el héroe que se convirtió en un ejemplo de vida, el admirado, pero solo yo se que el único mote que le cabe es "el mentiroso". Nadie parece recordar que yo también estuve ahí y me siento sumamente impotente. Lo reciben con una gran fiesta, hay cola para que firme ejemplares de su best-seller. Me acerco con el mio en la mano, me pregunta para quien es, le digo quien soy. Se ríe. -Es normal que los lectores se identifiquen con un personaje del libro, al punto de creer que son ellos.- Dice en voz alta. En una sucia jugada me trata de loco, si estoy loco no podré refutar su verdad.
sábado, 23 de julio de 2011
Walking
miércoles, 23 de marzo de 2011
Actos

Facultad de Química, por ingresar al práctico, la verdad que no estudié mucho para hoy no se como me irá, las empanadas no son un tema fácil. Entro en el laboratorio y me encuentro con mucha gente que reconozco, compañeros de facultad y de trabajo mezclados. Todos tenemos en frente un cuestionario y un plato de empandas; la primer pregunta pide que demos tres consideraciones a tener en cuenta a la hora de calentar una empanada, la verdad es que solo puedo recordar una, así que intento copiar la respuesta del compañero que se encuentra a mi derecha en la mesada de trabajo, pero es un poco redundante en su respuesta y cada puntualización se parece a la anterior pero con distintas palabras... me parece que está payando. Por suerte las preguntas siguientes son mas sobre gustos personales, así que me resultan fáciles.
Una compañera me pide salir al pasillo, me dice que cerró el candado del locker y dejó la llave adentro. La acompaño y la espero al lado de la taquilla mientras va a pedir prestada una sierra de mano al laboratorio de en frente (al parecer siempre es útil tener sierras de mano en Facultad de Química). Vuelve con la herramienta y la ayudo a serruchar el candado, la operación es un éxito.
Luego del parcial práctico de empandas junto mis cosas y me voy, tengo que llegar al acto político... a los actos políticos en realidad; hoy se lanzan las campañas, el Frente Amplio preparó un gran evento y el Partido Nacional dos. El primer acto de los blancos fue en la mañana, llego al lugar donde se realizó, parece ser Bulevar Artigas y la rambla, pero ya no queda mucho más que el escenario, así que no tengo nada que hacer ahí. Cargo agua en mi botella y comienzo a correr por Bulevar hacia arriba como si estuviera en medio de una carrera. Llego al segundo escenario (a la altura de la Facultad de Arquitectura) y me encuentro con una multitud, las convocatorias del Frente siguen siendo tan masivas como de costumbre (al menos que hablemos de la campaña a la intendencia de Ana Olivera, con suerte iban sus familiares). Me detengo en lo que parecen ser las escaleras de un subte, pero estoy tan abajo en los escalones que se me hace imposible ver el estrado, eso le quita sentido al estar ahí, así que adopto nuevamente mi actitud de maratonista y sigo corriendo por Bulevar hacia el lado de Tres Cruces.
En el escenario de Tres Cruces se está llevando a cabo el segundo acto del Partido Nacional, no hay mucha gente, el paisaje es prácticamente desértico... literalmente. Hay mucho polvo rojizo, cactus, y hasta las bolas hechas de algún tipo de vegetal que pasan rodando en los westerns, incluso hay corrales con ganado. Me acerco a un corral y veo sentado sobre un fardo de paja al “Licenciado” Petinatti hablando sobre tenis con un compañero de mi trabajo (que también estaba en el práctico de empandas conmigo). Quiero meter bocadillo y preguntarle a mi colega como le fue con las preguntas del parcial, pero “el Peti” no me deja hablar, me parece que sabe que no le tengo nada de aprecio... ¡Pero que tipo atrevido! ¡Este es mi sueño!
domingo, 27 de febrero de 2011
Catedral

miércoles, 16 de febrero de 2011
Tritón
